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Cuatro puntos clave de las Órdenes Ejecutivas de Biden sobre inmigración

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Es vital la reunificación de familias separadas por la inmoralidad del gobierno de Trump

 

El presidente Biden firmó tres nuevas Órdenes Ejecutivas en inmigración. Estas se suman a otras seis, dos memos del DHS y una amplia propuesta legislativa anunciada desde el día uno de su gobierno. Abajo compartimos cuatro puntos clave en relación con las más recientes Órdenes Ejecutivas.

  1. El equipo de trabajo creado para la reunificación familiar es esencial para reparar uno de los capítulos más oscuros de la historia de Estados Unidos.

La política de separación de familias establecida por Trump, que consistió en arrancar a los niños de los brazos de sus padres, es todavía una mancha moral en el país. Descrita apropiadamente como secuestro y tortura de estado, la separación de miles de niños, incluso de bebés, es seguro que pase a formar parte de una de las peores atrocidades contra los derechos humanos en Estados Unidos.

Este nuevo Equipo de Trabajo de alto nivel debe actuar de manera urgente para encontrar, reunificar y restituir familias desgarradas por las acciones de nuestro gobierno. Elementos clave para abordar el daño: permitir que las familias se reúnan en Estados Unidos, además de proporcionarles asesoramiento y apoyo para que puedan sanar.

2. El gobierno de Biden enfrenta un desafío enorme al deshacer la crueldad de la administración Trump hacia los solicitantes de asilo y los migrantes.

Trump y Stephen Miller han dejado un enredado y complicado desastre. Con base en una sádica estrategia de disuadir, detener y deportar, hicieron mucho más que separar miles de familias en la frontera. Ellos:

  • Pusieron fin a inversiones en América Central que tenían el objetivo de reducir la violencia en las comunidades que generan refugiados y migrantes;
  • Terminaron con la oportunidad de solicitar el reasentamiento de refugiados en los países de origen;
  • Cancelaron las discusiones sobre procesamiento de refugiados y su protección en países vecinos, dejando a la frontera Estados Unidos-México como el único lugar para solicitar seguridad;
  • Terminaron por completo con la opción de solicitar asilo en la frontera, utilizando la pandemia como pretexto para expulsar a todos los que llegaran;
  • Obligaron a decenas de miles de solicitantes de asilo a vivir en condiciones peligrosas en el norte de México, a través de los mal llamados Protocolos de Protección del Migrante (MPP, por sus iniciales en inglés);
  • Encerraron a familias y adultos en centros de detención que ahora son focos de contagio de COVID;
  • Trataron a los inmigrantes negros y solicitantes de asilo con desprecio racista; y
  • Construyeron 450 millas de muro fronterizo, un proyecto vanidoso que no sirve para gestionar de manera inteligente el flujo de refugiados y migrantes.

Además, Trump y su equipo mintieron cada vez que gritaban “capturar y liberar”. Los hechos son estos: de acuerdo con el American Immigration Council, el 83% de los migrantes no detenidos cumplieron con todas sus audiencias durante 10 años hasta 2018. El porcentaje de cumplimiento aumenta a 96% para quienes están representados por un abogado. No es de extrañar que el gobierno de Trump haya puesto fin a programas de administración de casos que aseguraban altas tasas de representación y cumplimiento.

3. La estrategia de migración regional de Biden es un bienvenido cambio de paradigma. 

En contraste con las políticas de disuasión, detención y deportación de la era de Trump, la estrategia de Biden es una audaz nueva visión. Los tres pilares que la sostienen son los siguientes:

  • Abordar las causas profundas de la migración, con el fin de que al paso del tiempo se convierta más en un tema de elección y menos en un asunto de vida o muerte;
  • Ampliar vías legales en la región a través de reasentamiento de refugiados, visas de trabajo y reunificación familiar, además de proporcionar oportunidades para protección de refugiados más cerca de casa.
  • Desarrollar un proceso de asilo funcional y justo con reglas sensatas, alejarse de los puntos críticos de detención y recurrir a programas de gestión para asegurar el cumplimiento del proceso de asilo.

Este es un cambio de paradigma. Algunos piensan que la migración de América Central empieza en la frontera EEUU-México, que es causada por las políticas de inmigración de Estados Unidos y se mide por las aprehensiones. Esta visión miope oscurece la naturaleza regional del desafío y la necesidad de una estrategia regional de múltiples niveles. La estrategia de Biden reconoce la dinámica de la migración regional: la inmigración ocurre; es algo que beneficia a Estados Unidos; debe ser administrada de manera humana en lugar de disuadirla cruelmente; y con el tiempo, está en cada quien la reducción de la inseguridad, la violencia y la inestabilidad que obliga a las personas a irse de sus países de origen.

4. El secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, ayudará a convertir los planes iniciales sobre inmigración del presidente Biden en acciones transformadoras.

Debido a la táctica obstruccionista del Senado republicano, el proceso de confirmación del secretario del DHS, Alejandro Mayorkas, había sido retrasado. Gracias a que los senadores demócratas lograron romper esa táctica obstruccionista, Mayorkas, que goza de apoyo en todo el ámbito político, fue finalmente confirmado. Dado que mucho del trabajo descrito en las órdenes ejecutivas recae en el DHS, es imperativo que el nuevo secretario reciba apoyo y equipo para llevar a cabo las tareas y poner en práctica los cambios necesarios tan pronto como sea posible.

De acuerdo con Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice:

En efecto, el gobierno de Biden está declarando la guerra a la guerra de Trump contra los migrantes. Dada la compleja red de crueldad que dejaron Trump y Stephen Miller, desenredar dicha crueldad y el caos para construir un sistema de inmigración y asilo que sea justo, humano y funcional llevará tiempo, capacidad, colaboración y cumplimiento. La desesperación que impera exige una urgente e inmediata acción.

La buena noticia es que el gobierno de Biden lo entiende: la inmigración es tan antigua como la raza humana; ha fortalecido a Estados Unidos y lo seguirá haciendo, especialmente cuando el proceso es bien gestionado, de manera ordenada y segura; y Estados Unidos está en su mejor momento cuando tratamos con dignidad, humanidad y justicia a quienes tocan nuestra puerta, y cuando damos la bienvenida a los recién llegados como nuevos estadounidenses.