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Lynn Tramonte: “Eric Lara es un niño estadounidense con un padre amoroso que quiere permanecer en su vida”

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El próximo 18 de julio, Jesús Lara López, un amoroso padre de cuatro hijos ciudadanos estadounidenses, será deportado, a pesar de no contar con historial delictivo y de contribuir con su comunidad de diferentes maneras.

En un nuevo artículo publicado en Medium, Lynn Tramonte, Directora de Ohio’s Voice y subdirectora de America’s Voice, además de ser amiga de la familia Lara, escribe sobre la deportación de Jesús desde la perspectiva de su hijo mayor, Eric, de 14 años, y a partir de una reciente entrevista entre la familia y Miriam Jordan, del New York Times.


El texto está publicado en La OpiniónEl Nuevo Herald,LatinoCaliforniaHoy DallasRadio Bilingüe and El Diario-La Prensa (NY).

Se reproducen extractos del artículo de Tramonte abajo o está disponible aquí.
“Cuando conocí por primera vez a Eric, sentí como si ya lo conociera. Es pensativo y tranquilo. Cuando se siente cómodo empieza a hablar más, y te das cuenta de que su mente ha estado trabajando todo el tiempo.

Eric quiere ser abogado cuando sea grande. No está seguro de cómo hacerlo, de tal modo que tomó una libreta de notas y entrevistó al abogado de inmigración de su padre para saberlo.

[…]

Una visita de The New York Times es algo que no ocurre normalmente en Willard. Abrir tu hogar a un reportero y hablar sobre lo que más temes en la vida —en este caso, la separación permanente de tus seres queridos— no es parte de la rutina de nadie, en ninguna parte.

Pero el adolescente Eric, sus religiosos padres y tres hermanos menores (Edwin, Anuar y la traviesa Elsiy, de seis años) hicieron exactamente eso. Porque un día en marzo, luego de años de revisiones sin novedad con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) —años de pagar impuestos e incluso renovando su permiso legal de trabajo obtenido mediante una Orden de Supervisión— al padre de Eric, Jesús, se le dijo que empacara sus cosas y se fuera.

El día que ICE cambió abruptamente las cosas para la familia Lara, Jesús dejó esa oficina en Cleveland con un aparato de rastreo en su tobillo y con instrucciones de comprar un boleto solamente de ida a México. Fue a casa con su familia, prometiendo mantener escondido el artefacto que llevaba en su tobillo para que sus hijos no se asustaran o se sintieran avergonzados.

Pero tenía que decirles sobre su deportación. Y en algún momento vieron el brazalete.

Ahora, en lugar de dedicarse con toda normalidad a criar cuatro niños en casa en las vacaciones de verano, la familia Lara está contando los días hasta que sean separados —con el horrible y sonoro recordatorio colocado en el tobillo de Jesús.

[…]

El gobierno de Trump tiene la autoridad legal de permitir a Jesús continuar su vida con Eric, Edwin, Anuar y Elsiy en Ohio. Pero ahora mismo no quiere utilizarlo.

Si le importa la vida de estos niños, o de cualquier niño, sabe qué es lo correcto en estos casos. Pero si no puede o no le interesa, al menos tome en cuenta los beneficios sociales de mantener a los hijos al lado de sus amorosos padres.

De acuerdo con el Fatherhood Project, un programa no lucrativo del Hospital General de Massachusetts, si los niños permenecen junto a sus padres es más probable que vayan a la Universidad, 75% menos probable que tengan hijos en la adolescencia y 80% menos probable que vayan a prisión.

La decisión correcta —para Eric, su familia y la sociedad— está clara: mantener a la familia Lara junta en Willard, Ohio.

No es demasiado tarde para el gobierno de Trump el detener la deportación de Jesús. Tiene las herramientas para ello y todas las razones que necesita en las vidas de esos cuatro niños estadounidenses.