Un nuevo sondeo del Economist/YouGov tracker concluyó que el apoyo a las políticas migratorias del presidente Donald Trump sigue a la baja, con 40% de aprobación y 53% de desaprobación, y la conclusión es que los votantes estadounidenses quieren un balance entre aplicar las leyes sin los excesos de esta administración.
Cada día surgen nuevos ejemplos de la crueldad de esos excesos y de las consecuencias, a veces fatales, de su campaña de deslegalización, detenciones, y deportaciones.
Hace unos días se reportó que un niñito de apenas 5 años de edad, Liam Tadeo, fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), junto a su padre cuando se disponían a ir a un juego de fútbol en Austin, Texas. Las imágenes de Liam llorando y agarrado a las manos esposadas de su padre causaron revuelo. Ambos fueron enviados al polémico centro de detención Dilley.
El padre de Liam, Víctor Martínez, pidió a ICE que enviaran al niño junto a su madre, que también es indocumentada, pero su petición fue denegada. Para evitar que los separaran, Víctor firmó su salida voluntaria junto a Liam y fueron deportados a México donde los dejaron a unas 20 horas del pueblo donde vive la familia en el estado de Guanajuato.
CNN en Español visitó la casa. Víctor no quiso ser entrevistado y Liam no sale porque, según sus familiares, está traumatizado por la experiencia vivida. “Cuando viene gente piensa que son policías que vienen por él y se esconde”, narró Fátima, tía de Liam Tadeo.
La pieza captura la pobreza, las necesidades y la falta de trabajo que llevan a las personas a dejarlo todo, poner sus vidas en manos de coyotes y cruzar a Estados Unidos a integrar una fuerza laboral donde son piezas clave para el crecimiento de la economía estadounidense.
Víctor trabajaba en la construcción, por ejemplo, uno de los sectores más golpeados por la escasez de mano de obra debido a las detenciones y deportaciones. Eso a su vez se refleja en alzas en costo de producción y por ende, aumentos en los precios de las viviendas, como documentó el análisis de America’s Voice End the ICE Tax.
“Liam debería estar terminando su segunda semana en la guardería en Estados Unidos. Este caso pone de manifiesto la crueldad de nuestras políticas de inmigración, en las que un niño pequeño que ha pasado más de la mitad de su vida en Estados Unidos es detenido innecesariamente junto a su padre y deportado sin poder despedirse de su madre”, indicó la abogada de la familia de Liam Tadeo, Kate Lincoln-Goldfinch en un comunicado.
Otra política cruel para individuos y familias y adversa para la economía estadounidense es la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para nacionales de varios países. Uno de los grupos más afectados son los haitianos por tratarse 350,000 personas que perdieron sus permisos de trabajo y protección de la deportación quedando vulnerables a ser enviados a un país donde reina el caos y la violencia pandilleril.
Diversos medios reportaron que Pierre Damas Bel, de 20 años de edad, y quien recientemente se graduó de secundaria en Ohio, se bajó de su vehículo en medio de la autopista y caminó hacia el tráfico donde fue impactado y falleció. Su muerte se investiga como un posible suicidio.
Damas Bel fue uno de esos 350,000 haitianos que perdieron el TPS. Le colocaron un grillete electrónico al permanecer en Estados Unidos. “Vine a este país para seguir con mis estudios, no vine aquí para cometer un delito ni para hacerle daño a nadie. Sin embargo, ahora voy por las calles de Estados Unidos con un localizador GPS en la pierna, cargando con un sentimiento de vergüenza y humillación que nunca imaginé que llegaría a experimentar”, escribió el joven en redes sociales.
Estos trabajadores haitianos realizan todo tipo de labores en Estados Unidos, desde médicos y enfermeras, a cuidadores a domicilio. Y ahora serían deportados a un país plagado de violencia.
Hace una semana se produjo una de las masacres más violentas cuando pandilleros que se disputan el control de la capital haitiana, Puerto Príncipe, atacaron un campamento de desplazados matando a 47 personas, 22 de ellas al interior de la iglesia donde se refugiaron.
Y faltan días para el anticipado fin del TPS para 170,000 salvadoreños tras 25 años de haberse concedido.
También están las deportaciones a países africanos donde los deportados no tienen ninguna conexión. Se decía que eran inmigrantes con historial delictivo. Se reporta que muchos son solicitantes de asilo sin récord criminal.
En agosto, las detenciones de ICE llegaron a 50,000, según reportó NBC News, superando al mes de julio.
No solo baten récords numéricos. Baten récords de crueldad.