tags: AVES Feature, AVES Politics

Trump y el GOP: insensibilidad con secuelas humanitarias y electorales

Compartir este:

A estas alturas uno está curado de espanto con los desplantes de Donald Trump. Pero su grado de crueldad es chocante incluso bajo sus estándares, sobre todo cuando esa crueldad va dirigida a la niñez.

Es desgarrador ver las imágenes y escuchar los testimonios de niños traumatizados por los violentos operativos de ICE y CBP a través del país donde sus padres han sido arrestados o deportados, o donde ellos mismos han sido detenidos, como el caso del niño Liam Conejo Ramos que, según sus padres, vive con el constante temor de que ICE retornará para llevárselo a él y a su familia.

O los niños que languidecen en centros de detención solos o con sus familias arrancados de su vida normal porque sus padres sin historial delictivo fueron detenidos aunque no son prioridad de deportación. Y los niños ciudadanos deportados con sus padres a países que no conocen y en medio de tratamientos de cáncer. “Romeo” fue deportado de Luisiana a Honduras a los 4 años de edad con su mamá en medio de su tratamiento de cáncer de riñón. Otra niña ciudadana de Texas fue deportada a México mientras combatía un tumor cerebral.

La semana pasada, la administración Trump canceló un contrato de 11 millones de dólares con Caridades Católicas para albergar y cuidar a menores migrantes que ingresan solos a Estados Unidos.

La cancelación se da en medio de la guerra verbal de Trump contra el Papa León XIV por su declarada oposición al conflicto EEUU-Israel contra Irán. El Departamento de Salud, al que está adscrita la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, encargada de hacer los pagos a Caridades Católicas, niega que la cancelación de fondos se deba a la disputa de Trump con el Papa.

Dicen que responde a una significativa reducción de casos de menores migrantes llegando solos a Estados Unidos.

Pero aunque sean menos, siguen necesitando los servicios que cesarán en tres meses.

El Arzobispo de Miami, Thomas Wenski, dijo al Miami Herald que “es cierto que el número de menores no acompañados que ingresan al país ha disminuido. Pero resulta desconcertante que el gobierno de Estados Unidos decida cerrar un programa que difícilmente podría replicar —en el nivel de competencia y excelencia que Caridades Católicas ha alcanzado— si, en el futuro, nuevas oleadas de menores no acompañados llegaran a nuestras costas”.

La estabilidad de esos menores que ya han sufrido traumas en el proceso de llegar solos a este país es una de las principales preocupaciones.

El Nuevo Herald reportó que “aún hay niños bajo el cuidado de Caridades Católicas en Miami y en otros lugares. No está claro cuántos hay, dónde se encuentran fuera del sur de la Florida ni adónde irán”.

Y aunque el gobierno de Trump intenta “moderar” la retórica antiinmigrante, nada cambia. Continúan las detenciones y deportaciones, en especial de personas sin historial criminal, sobre todo ahora que el gobierno oficializó su meta de deportar a un millón de inmigrantes anualmente.

Otra cosa que no ha cambiado, y que opera en contra de Trump y de los republicanos, es el rechazo de los estadounidenses a su  estrategia migratoria. La siguen considerando agresiva y excesiva.

Una encuesta de POLITICO, realizada entre el 11 y el 14 de abril, encontró que “la mitad de los estadounidenses —incluida una cuarta parte de sus votantes de 2024— afirmó que la campaña de deportaciones masivas de Trump, incluido el despliegue generalizado de agentes del ICE, es demasiado agresiva”.

Y con razón, pues los operativos se tornaron cada vez más violentos al grado de resultar en la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes migratorios en Minnesota. Aparte de violentas, las detenciones son indiscriminadas pues el empleo de perfiles raciales resulta en el arresto de ciudadanos y residentes autorizados.

Entre los latinos, el rechazo ha sido evidente. El 67% desaprueba la labor del presidente en inmigración, según una nueva encuesta de Third Way y UnidosUS, erosionando los avances de Trump entre ese sector del electorado.

Otro sondeo de Somos Votantes en ocho estados encontró que “por un margen del 62% frente al 28%, los votantes latinos con intención de votar en esos estados se inclinan más por apoyar a un candidato que defienda ‘la reforma de ICE para establecer medidas más estrictas de rendición de cuentas y supervisión’”.

Pero los republicanos quieren asignar más fondos a ICE y a CBP sin las reformas exigidas por los demócratas sobre rendición de cuentas y supervisión. Y quieren hacerlo mediante el proceso de reconciliación presupuestaria que se aprueba por mayoría simple.

Es decir, quieren seguir financiando el caos y los abusos demostrando una insensibilidad con serias consecuencias humanitarias y posibles consecuencias electorales para Trump y los republicanos.