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El tsunami azul

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Tal y como lo anticiparon los sondeos de opinión, los demócratas recuperaron el control del Senado y de la Cámara Baja, no con una ola sino con un tsunami de votos a su favor a través del país de electores hartos de las políticas de Donald Trump que han encarecido el costo de vida, golpeado sus bolsillos, lastimado familias y comunidades, y reducido o eliminado programas de asistencia, incluidos los subsidios para costear seguro médico.

Indudablemente el voto de castigo prevaleció contra Trump y los republicanos del Congreso que avalaron su caótica agenda.

Y una de las grandes historias de la jornada electoral fue la alta participación de votantes latinos que tuvieron un papel central en el triunfo de demócratas en distritos y estados clave que Trump ganó en 2024, motivados por la economía y también por su rechazo a una violenta política migratoria que ha cobrado vidas y afectado no únicamente a los indocumentados, sino a residentes legales y ciudadanos víctimas de perfilamiento racial.

En el 2024, el aumento del porcentaje de votos hispanos por Trump contribuyó a que ganara la presidencia. Dos años más tarde ese voto latino se unió a otros sectores para castigarlo por los males económicos generados por sus políticas públicas y por una maquinaria de detenciones y deportaciones que consideran excesiva.

Por ejemplo, en Texas, el demócrata James Talarico ganó el escaño al Senado derrotando al exfiscal general del estado y aliado de Trump, Ken Paxton, y no cabe duda que el voto latino jugó un papel central en un estado donde familias han sido afectadas por las políticas republicanas, incluyendo en el frente migratorio, con detenciones, deportaciones y hasta muertes.

Las ganancias de Trump entre los latinos en los comicios de 2024, sobre todo en el sur del estado, se esfumaron. Talarico condenó las acciones de ICE. “Esta administración nos está fallando, con hombres enmascarados, en carros sin marcar, que están secuestrando y asesinando a nuestros vecinos frente a nuestros ojos”, declaró Talarico en un evento de campaña, reportó La Opinión.

Según el Deportation Data Project, para julio de este año, Texas absorbió una tercera parte de los arrestos de ICE, la cifra más alta a nivel nacional, sin contar con las muertes a manos de agentes de ICE del inmigrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo, y del ciudadano estadounidense Rubén Ray Martínez.

Hace más de 33 años que ningún demócrata ganaba un escaño al Senado por Texas.

Y no solo eso. La demócrata Gina Hinojosa le arrebató la gubernatura al republicano Greg Abbott, otro de los principales aliados de Trump en la defensa de políticas antiinmigrantes. Y el voto latino fue vital. Como también lo fue en el triunfo del cantante de música tejana, el demócrata Bobby Pulido, sobre la titular republicana Mónica de la Cruz, otra habilitadora de la política antiinmigrante de Trump.

En Kansas, el pastor metodista demócrata, Adam Hamilton, ganó el escaño al Senado, por primera vez en casi un siglo; y en California, Xavier Becerra ganó la gobernación convirtiéndose en el primer gobernador hispano desde 1875.

La jornada electoral 2026 narró la historia de votantes decepcionados con un presidente que en 2024 ganó prometiendo mejorar la economía y no enfrascarse en guerras. Pero Trump inició una guerra contra Irán por motivos todavía desconocidos o nebulosos que ha disparado los precios de la gasolina y otros combustibles. Y también se enfrascó en una guerra arancelaria que aumentó los precios de productos y servicios para los consumidores.

Su política migratoria, aparte de violenta y cruel, también repercute sobre la economía al eliminar trabajadores de industrias importantes como la agricultura, la construcción, servicios. Esto aumenta los costos de producción e incrementa los precios para los consumidores.

Según los sondeos a boca de urna de NBC News, el 65% de los votantes piensa que las políticas de Trump han empeorado la economía, y el 62% culpa a Trump del alza de precios. Otro 62% desaprueba el desempeño del presidente y solamente el 38% lo aprueba.

Una mayoría de los votantes dijo que la política migratoria de Trump es demasiado extrema.

En conclusión, las elecciones intermedias constituyeron un contundente rechazo al desempeño de Trump, a su agenda, a los candidatos republicanos que apoyó, a sus políticas públicas que generaron aumentos en el costo de vida, y a una política migratoria que rechazaron por cruel y excesiva.

Los resultados ofrecen esperanza tras dos años de excesos, corrupción, abuso de poder e impunidad, particularmente en el frente migratorio. No todo está perdido.

El tsunami azul es una realidad y a partir de enero de 2027 los votantes esperan que el Congreso demócrata aborde sus prioridades y no pierda la brújula al lidiar con un presidente republicano por los próximos dos años. De lo contrario, su suerte puede cambiar en el 2028.