La campaña de detenciones y deportaciones del gobierno de Donald Trump no solo separa familias y cobra vidas. También reduce la fuerza laboral en sectores económicos cruciales y provoca un alza de precios en bienes y servicios, lo que un nuevo reporte de America’s Voice describe como “el impuesto de ICE”, y es cuantificable.
Según el informe, “los precios están subiendo más rápidamente en las categorías que más dependen de la mano de obra inmigrante”.
El reporte se basa en un análisis de los economistas Robert Lynch y Michael Ettlinger, de la firma Economic Insights and Research Consulting, del índice de precios al consumo que encontró que “durante los doce meses que finalizaron en junio de 2026, los precios básicos (excluyendo los alimentos y la energía) subieron un 2.6%, pero los bienes y servicios que requieren mucha mano de obra inmigrante registraron alzas muy superiores a esa cifra”.
Las alzas fluctuaron entre el 6.3% y el 32.1%. Por ejemplo, “la lechuga subió un 32.1%, la fruta en conserva un 7.9%, los cítricos frescos un 6.3%, las manzanas un 7.1%, el cuidado asistido a domicilio un 10.7%, la jardinería un 10.8%, y la leche un 9%”.
Desde que Trump asumió su segundo mandato, intensificó una violenta campaña de controles migratorios. Esto ha ido reduciendo la población inmigrante y trabajadora, y en consecuencia, la fuerza laboral estadounidense mediante deportaciones, autodeportaciones, la cancelación en masa de permisos de trabajo, por ejemplo, a los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS), y otras iniciativas para reducir tanto la inmigración autorizada como la indocumentada.
Esto a su vez impacta sectores de la economía que dependen de la mano de obra inmigrante e indocumentada. En la agricultura, 68% de los trabajadores son inmigrantes, 42% de ellos indocumentados. El 39.8% de los cuidadores a domicilio son inmigrantes, aproximadamente 220,000; y en la jardinería, 39% de los trabajadores son inmigrantes, 24% de esos indocumentados.
Otro sector que se ha visto afectado es el de la construcción donde 26% de los trabajadores son inmigrantes y la mitad de esos son indocumentados.
Según el reporte de America’s Voice, “la construcción se está estancando y las viviendas nuevas son más caras, precisamente donde la mano de obra inmigrante es más escasa”.
“Los estados y las regiones que más dependen de los trabajadores inmigrantes de la construcción están experimentando descensos en el empleo, una caída en las licencias de construcción, y un aumento en los precios de las viviendas nuevas, mientras que
las regiones menos dependientes (de mano de obra inmigrante) registran crecimiento”, agrega el reporte.
Por ejemplo, en el Oeste del país, donde el 25% de la fuerza laboral está compuesta por inmigrantes, el precio de las viviendas nuevas aumentó un 8.2%. Y en el Noreste, donde el 23 % de la fuerza laboral es de origen extranjero, el precio de las viviendas nuevas aumentó un 15.4 %. Pero en el Sur y el Medio Oeste, con menos inmigrantes en su fuerza laboral, el precio de las viviendas nuevas se mantuvo estable.
También se pierden puestos de trabajo ocupados por estadounidenses porque los operativos reducen la actividad económica en empresas y negocios y eso resulta en despidos, eliminación de plazas y reducciones salariales.
Según el reporte, “un análisis de los datos de nóminas de cientos de ciudades estadounidenses reveló que la oleada de medidas de control de 2025 supuso la pérdida estimada de 668,000 puestos de trabajo, con una estimación que oscila entre el límite conservador y el límite superior de entre 51,000 y 297,000 de esos puestos ocupados por trabajadores nacidos en Estados Unidos”.
“Donde ICE interviene, las economías locales se contraen para todos“, dice el análisis. Un estudio de la Wharton School de la
Universidad de Pennsylvania, encontró que cuando las operaciones de ICE se extienden a una zona metropolitana, el gasto de los consumidores se sitúa en un 6.2 % por debajo de lo normal, y la frecuencia de visitas a los comercios, en un 2.7 % por debajo de lo normal en el negocio medio, semana tras semana”.
“Si se extrapola a toda la economía, eso supone aproximadamente 8.1 mil millones menos visitas de clientes, y entre $3,000 y $14,000 millones de dólares en gasto perdido en un solo año, agrega el reporte, y “el daño recae con mayor dureza sobre las pequeñas empresas independientes”.
En resumen, la campaña de detenciones y deportaciones de Trump, ha reducido la fuerza laboral estadounidense bajo la falsa premisa de que están removiendo criminales, pero son trabajadores en sectores esenciales y su ausencia hace que los precios de bienes y servicios se disparen. Es el impuesto de ICE que todos pagamos.