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Bad Bunny y su bofetada con guante blanco al prejuicio de Trump

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No tuvo que pronunciar ICE Out en su presentación en el Super Bowl 60 para entender que Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, le estaba diciendo al gobierno de Donald Trump que a pesar de sus detenciones violentas y sus deportaciones masivas, la cultura latina está arraigada en este país desde antes que fuera Estados Unidos, que nuestras aportaciones en diversos rubros contribuyen a la grandeza de esta nación, y que nada puede borrar esa realidad a pesar del racismo y del prejuicio de sus políticas migratorias.

Aprovechó para recordarles que América no es solo Estados Unidos. Es un continente, desde Canadá a Tierra del Fuego, en Argentina, Centroamérica y el Caribe, y que los que proceden de ese continente también forman parte de la fibra de este país, desde los inmigrantes recién llegados hasta los que han estado aquí por generaciones.

“God Bless America”, dijo Benito, y enumeró las naciones que componen a esa América mientras sus respectivas banderas ondeaban. En el fondo podía leerse en una pantalla gigante su mensaje de que “lo único más fuerte que el odio es el amor” y al final, el balón de fútbol que lanzó al terreno, tenía un mensaje contundente: Juntos Somos América (Together We Are America).

Esta nación atraviesa por un capítulo oscuro en su historia donde la retórica incendiaria del gobierno de Trump sobre los inmigrantes ha dado paso a estrategias violentas. Una violencia que ha resultado en la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Nicole Good y Alex Pretti, que infunde terror e incertidumbre en ciudades a través del país, y atenta contra nuestras libertades individuales y derechos civiles.

Y es que lo que comenzó como una guerra contra los inmigrantes ha dado paso  a una guerra contra quienes se opongan y cuestionen sus políticas extremas, sea en inmigración, salud o el tema que sea. En el mundo de Trump y MAGA si no estás de acuerdo con ellos, eres su enemigo. Y lo eres más si luces “extranjero” aunque seas estadounidense de tercera, cuarta o quinta generación.

Es la discriminación que han vivido las mal llamadas minorías que juntas son mayoría, mexicanos, mexicoamericanos, afroamericanos, nativos estadounidenses, hispanos en general, puertorriqueños que a pesar de ser ciudadanos estadounidenses desde 1917 nos siguen viendo como extranjeros y ciudadanos de segunda clase.

Benito puede dar fe de ello. Cuando lo seleccionaron para el acto artístico de medio tiempo muchos pusieron el grito en el cielo porque cantaría en español, aunque ese español se hablara primero que el inglés en lo que es ahora Estados Unidos. Los colonizadores españoles llegaron a Florida en 1513 y se expandieron por el territorio hablando español. El primer asentamiento inglés fue Jamestown, Virginia en 1607.

Es que la ignorancia es peligrosa. En estos momentos la cruzada antiinmigrante de Trump no solo tiene consecuencias a nivel humanitario con la separación de familias, el daño irreparable a la niñez, incluidos niños ciudadanos, sino que afecta diversos sectores de nuestra economía porque detienen y deportan a trabajadores esenciales de hoteles, restaurantes, la construcción, hospitales, cuido de niños, enfermos y personas de la tercera edad, trabajadores agrícolas.

En lugar de ser pragmáticos y legalizar esa mano de obra que llegó aquí atraída por la oferta laboral, el gobierno persigue y deporta trabajadores que no son criminales. Trabajadores que a su vez pagan impuestos, hipotecas, y son consumidores de todo tipo de productos, desde víveres hasta autos. Hay negocios que han cerrado sus puertas ante la pérdida de empleados y clientes ya sea porque fueron deportados o porque no se atreven salir de sus casas por temor a ser detenidos. No son únicamente indocumentados sino residentes autorizados y ciudadanos los que viven con ese temor.

Su estrategia migratoria genera muerte, división y odio y, en general, los estadounidenses la desaprueban. Los más recientes sondeos de opinión así lo reflejan. El de PBS/NPR/Marist del mes en curso, demuestra que 65% de los estadounidenses creen que ICE ha ido demasiado lejos, y el 63% creen que estas políticas nos hacen menos seguros.

Pero Trump y su equipo siguen adelante porque los motiva el prejuicio y la división. El medio tiempo del Conejo Malo, en sus 13 minutos e independientemente si les gusta o no su música, fue una celebración a la unidad, al amor, al color y la alegría que contrasta con la visión oscura, lúgubre y distópica que Trump y su movimiento MAGA profesan.

Trump dijo que la presentación de Benito fue “una bofetada a nuestra nación” . Pero sin duda, fue el Conejo Malo quien le dio a Trump y a sus promotores de odio una bofetada con guante blanco.