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Que no se repita la historia

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Lo que se ha hecho no se puede deshacer, pero se puede evitar que ocurra de nuevo. Esta es una de las frases escritas por Ana Frank en su diario, la niña judía que murió en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Tras su muerte, su padre, el único sobreviviente de la familia, decide publicar su diario mediante el cual todos pudimos conocer el maravilloso ser humano que era Ana y los horrores del Holocausto.

Yo leí este libro en mi adolescencia y la verdad es que me marcó. Es difícil entender cómo el ser humano puede llegar a ese nivel de odio, intolerancia y falta de compasión por otro ser humano de distinta nacionalidad. Durante ese periodo se dio a conocer el lado más oscuro de la raza humana, pero también salió a relucir el lado más hermoso y compasivo, cuando miles de personas arriesgaron su vida para salvar a familias judías durante ese tiempo de persecución.

Parece irreal que actualmente en Estados Unidos los inmigrantes estén bajo acecho. La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha creado una maquinaria de deportación que no mide cómo, ni cuándo ni a quién. Los arrestos de personas indocumentadas crecen diariamente, pero a esto se han sumado las represalias. Este mes muchas organizaciones que defienden a los inmigrantes han reportado acoso y arrestos de activistas y voluntarios de inmigración. Por otro lado, en el estado de California, ICE ha ganado acceso a una base de datos que les permite rastrear a los inmigrantes a partir de su ubicación geográfica.

A pesar de todo el esfuerzo del gobierno de Trump de crear una atmósfera de terror en la población inmigrante, encontramos personas que están dispuestas a arriesgarse para dar la mano al necesitado. Actualmente una mujer judía de California mantiene oculta a una familia mexicana que está en riesgo de deportación.

Esta señora es voluntaria en un Proyecto de un ministerio cristiano en Los Ángeles. Ella afirma que su experiencia como judía y lo que su comunidad vivió durante el Holocausto la impulsaron a tomar esa decisión humanitaria.

Historias como esta nos llenan de esperanza en un mundo que parecer sólo centrarse en sí mismo, donde sólo se adora al “yo”. Todavía existen personas dispuestas a luchar por otros y a dar su voz al que no la tiene. Está en nosotros que la historia no se repita, es tu opción ser espectador o unirte a la lucha.