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La Ley de Modernización de la Fuerza Laboral Agrícola traza una ruta bipartidista hacia la legalización de los trabajadores del campo

 

Los inmigrantes ponen comida en las mesas de Estados Unidos, hacen crecer nuestra economía y potencian nuestras exportaciones agrícolas

Encabezado por la demócrata Zoe Lofgren, de California, y el republicano Dan Newhouse, de Washington, un grupo bipartidista de legisladores dio a conocer hoy la Ley de Modernización de la Fuerza Laboral Agrícola de 2019. A ellos se les unió una serie de destacados republicanos y demócratas de la Cámara de Representantes, como Salud Carbajal (D-CA), Mario Díaz-Balart (R-FL), Doug LaMalfa (R-CA), Jimmy Panetta (D-CA) y Mike Simpson (R-ID).

La legislación regularizará a los trabajadores agrícolas al colocarlos a ellos y a sus familias en una ruta hacia la ciudadanía; mejorará los programas existentes de trabajadores temporales a través de los que se les emplea en el sector agrícola estadounidense. La propuesta de ley es producto de una cuidadosa negociación en todo el ámbito politico y es un compromiso que equilibra los intereses de los campesinos, sus empeladores y todo el pueblo estadounidense para asegurar que la agricultura siga siendo un pilar vital de la economía de Estados Unidos.

A continuación compartimos un comunicado de Frank Sharry, Director Ejecutivo de America’s Voice, al respecto:

“Los trabajadores agrícolas, en cuya inmensa mayoría son inmigrantes indocumentados, ponen comida en las mesas de Estados Unidos, hacen crecer nuestra economía y potencian nuestras exportaciones agrícolas.

Todos los días, millones de trabajadores inmigrantes en Estados Unidos tienen que soportar el abrasante sol o el frío del amanecer para llevar a cabo la agotadora tarea de cultivar frutas y vegetales para alimentar al país y al mundo. Su trabajo es mal pagado y subestimado, y la mayoría no goza de la protección total de las leyes laborales de Estados Unidos, ni de los derechos y responsabilidades de la ciudadanía estadounidense. Esta legislación crea un camino para que esos hombres y mujeres logren un estatus legal, protejan a sus familias de la explotación, de la deportación y de la separación familiar, conduciéndolos hacia la ciudadanía.

Guerras comerciales, cambio climático y restricciones a la inmigración han maltratado duramente a la agricultura estadounidense, poniendo en riesgo los cimientos mismos de la economía del país. Por ello, líderes empresariales, laborales y del Congreso están trabajando conjuntamente sin importar las divisiones de partido para elaborar una política que estabilice y modernice el trabajo agrícola, en el sentido de que valore a los trabajadores y fortalezca la industria.

Mientras el Partido Republicano, de la mano del presidente Trump, persiste en seguir la dirección del nativismo, la naturaleza bipartidista de este proyecto de ley es notable. Está diseñado a partir de la realidad de que la inmigración y los trabajadores inmigrantes mantienen la prosperidad de las comunidades rurales, y de que el camino a seguir es unir a los representantes de todo el espectro político en el ámbito interno, así como a la industria agrícola y al Sindicato de Campesino de Estados Unidos en el externo.

Este no es el único aspecto de nuestro sistema migratorio disfuncional que necesita ser reformado. Necesitamos un programa amplio de legalización para todos los trabajadores indocumentados, necesitamos un sistema de inmigración legal extendido y reformado para trabajadores, familias y refugiados, y necesitamos un régimen regulador que valores a los inmigrantes, al debido proceso, a los derechos humanos y a los valores estadounidenses. Nada de eso está en su lugar ahora.

Saludamos a los miembros del Congreso y entidades clave que trabajaron para sacar adelante este proyecto de ley. Es una luminosa esperanza en un momento por demás oscuro”.