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Unas de té y otras de café

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16/02/10 a 1:14pm por Rafael Prieto Zartha

Esta semana recibí una invitación a través de la red social de Facebook de unirme al movimiento del Coffe Party o de la Fiesta del Café, que se presenta como una respuesta al Tea Party o el Motín del Té, el cual se opone con fiereza a la Administración de Barack Obama.

“Reconocemos que el gobierno federal no es el enemigo de la gente, sino la expresión de nuestros anhelos colectivos. como votantes y voluntarios apoyaremos a los que trabajan en pro de soluciones colectivas, y haremos responsables a aquellos que las obstruyen”, dice el postulado de los amigos del café.

Otra cosa se oyó de parte de los “teabagguers” o bolseros del té durante su convención a principios de mes en Nashville, donde soterraron por un corto lapso la mágica imagen de la vivaz ciudad.

De Nashville no salieron las estampas de la danza colectiva de hombres y mujeres trajeados con sombreros y botas bailando colectivamente música country, ni la gritería ensordecedora de los hinchas de Titanes, el inmarcesible equipo de futbol americano.

De Nashville salió tal cantidad de epítetos y actitudes repulsivas que uno de los columnistas del Daily News de Nueva York calificó el encuentro del Motín del Té como un “brouhaha” racial.

Al campeón en contra de los indocumentados, el ex congresista por Colorado, Tom Tancredo, se le ocurrió afirmar: “Gente que no puede deletrear la palabra ‘votar’ o decirla en inglés puso a un comprometido ideólogo socialista en la Casa Blanca – (su) nombre Barack Hussein Obama. La revolución ha llegado. Fue liderada por el culto al multiculturalismo apoyada por izquierdistas liberales que no tienen las mismas ideas acerca de (Estados Unidos de) América, que  tenemos nosotros”.

Tancredo sazonó su discurso con una explicación al triunfo de Obama arguyendo que había sucedido ante la inexistencia de exámenes de cívica antes de permitir que los individuos voten.

La reacción de repudio por parte de las organizaciones progresistas fue inmediata, dado que tales requisitos se imponían cuando las denominadas leyes Jim Crow y similares, que discriminaban a los afroamericanos, estuvieron en vigencia.

La impresión sobre el aquelarre fue tal, que Meghan McCain, la mismísima hija del senador John McCain, ex candidato presidencial republicano, expresó que el encuentro del Motín del Té había sido “racismo innato”.

Una encuesta no científica de Fox News recibió cerca de un cuarto de millón de respuestas, de las cuales el 80 por ciento de los participantes marcó la opción que definía al movimiento de los bolseros del té como: “una infructuosa mezcla de racismo y teorías de conspiración”.

Y es que en el convite aderezado con pelucas a lo Siglo XVIII, tricornios, chaquetas tipo Michael Jackson o de prócer de la Independencia de las Américas, también aparecieron letreros que decían “destituyan al marxista musulmán” y “entierren al Obamacare (plan de salud de Obama) con Kennedy”.

A la cita, en la que no faltaron los disfraces de alienígenas de otras galaxias, acudió Roy Beck, director ejecutivo de la organización restriccionista Numbers USA, quien aprovechó la ocasión para decir: “Cada año importamos uno a uno y medio millón de inmigrantes y la mayoría de ellos va a usar  “welfare”.

En relación a las palabras de Beck, la organización America’s Voice manifestó que se “quitó la máscara” de ser un activista convencional al que “le gusta el té fuerte y los datos errados”.

La realidad es que los inmigrantes legales y los indocumentados están proscritos por ley de solicitar los beneficios del subsidio gubernamental de “welfare”.

La gran mayoría de los inmigrantes, como lo hicieron los que llegaron en el Mayflower o los que vinieron cuando ocurrió la terrible hambruna de la papa en Irlanda, se han radicado aquí para romperse el lomo trabajando.

Mis votos son para que los nuevos activistas de la Fiesta del Café contribuyan a diluir el racismo explicito que salpica al movimiento del Motín del Té.

Rafael Prieto Zartha es Asesor de Medios de Comunicación en Español para America’s Voice