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Que me sorprendan

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23/06/09 a 2:47pm por Maribel Hastings

Que me digan algo nuevo. Que me sorprendan. Eso pienso cada vez que leo o escucho a algún demócrata de la Casa Blanca, el Gabinete o el Congreso diciendo que el asunto de la reforma es complicado, y que no se tienen los votos, y que el presidente desea que por lo menos se inicie la discusión más tarde este año.

Parecen un disco rayado. Sus excusas, como el disco, ya están obsoletas.

En los casi 20 años que llevo siguiendo de cerca el tema migratorio, y sobre todo por los pasados 16 años, he visto a los demócratas controlar el Congreso, perder el control del Congreso, ganar la Casa Blanca y perderla. Han sido tiempos de bonanza económica y de crisis económica, pero el común denominador han sido -con ciertas variantes-las mismas excusas que se ofrecen para la inacción en el rubro migratorio.

Otro común denominador es siempre culpar a los republicanos y con razón, porque en este partido se pueden contar con los dedos de las manos los políticos prácticos que entienden las ramificaciones políticas y humanas de este fenómeno y la necesidad de una solución razonable. Han sido satanizados y para muestras, el senador republicano de Arizona, John McCain.

Pero por demasiado tiempo y sobre todo recientemente, los demócratas se han escudado en la excusa de culpar a los republicanos sin mirar la viga que tienen en su propio ojo: legisladores que se niegan a abordar el tema, especialmente en la Cámara Baja, porque representan a distritos de tendencia moderada y conservadora que han contribuído a cimentar su mayoría.

Por los pasados años el liderazgo cameral demócrata se ha dedicado a decir que apoya la reforma, pero a la hora de la verdad, argumentan lo mismo: el Senado tiene que actuar primero,el presidente tiene que evidenciar más liderazgo. Y lo han dicho con George W.Bush en la Casa Blanca y ahora con Barack Obama.

En el 2007 el Senado actuó primero, no tuvo éxito y durante la segunda mitad de ese año los demócratas en la Cámara Baja se la pasaron de audiencia en audiencia sin llegar a ninguna parte.

Como he señalado en ocasiones previas, siempre se inicia el juego de la papa caliente, esté quien esté en la Casa Blanca: el ocupante de turno diciendo que el Congreso tiene que conseguirle los votos, y el Congreso diciendo que el presidente de turno tiene que invertir capital político y producir los votos, cuando en realidad se requieren las dos cosas.

Y estamos hablando de 20 a 25 votos republicanos en la Cámara Baja, y de 10 a 12 votos republicanos en el Senado, quizá un poco más en cada instancia, lo cual supone que también se requiere liderazgo republicano verdadero.

Se requiere liderazgo de los dos partidos y de la Casa Blanca.

Ahora tanto en el Congreso como en la Casa Blanca están entonando la misma nota de que hay demasiadas cosas pasando al mismo tiempo, sobre todo las reformas de salud y energía, y la pendiente confirmación de Sonia Sotomayor al Supremo.

Uno sabe que cuando hay elecciones los políticos prometen lo que sea y en el 2008 Obama prometió una reforma migratoria en el primer año de su presidencia consciente de que quería también lograr las reformas de salud y de energía.

El pueblo lo eligió, 67% de los latinos votaron por él, pero ahora, antes de la anticipada reunión migratoria en la Casa Blanca este jueves, su portavoz, Robert Gibbs, se ha dedicado desde el viernes a bajar las expectativas en torno a los resultados.

Su Secretaria del Trabajo,Hilda Solís, dijo en entrevista con La Opinión que “él [Obama] está de acuerdo con una reforma y lo ha dicho, y yo también espero que podamos hacer la lucha, pero va a tomar un tiempo, porque ahora está enfocado en la reforma de salud y en el medio ambiente, quiere hacer muchos cambios”.

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, se muestra más confiado en el tema y su interés también deriva en parte de que enfrenta una dura contienda de reelección el año entrante en un estado, Nevada, donde el voto latino ha probado ser importante.

La presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, dice que apoya la reforma, pero hasta ahí, aunque el líder demócrata Steny Hoyer, dice que el tema se discutirá en los próximos meses.

Finalmente, Solís dijo que”la comunidad tiene responsabilidad también de enfocarse y tomar su tiempo,hablando y mandando cartas a los representantes, porque no va a salir un proyecto de ley si no se alcanzan los votos. Sabemos que va a ser un poco difícil…La reforma va a empezar cuando la gente se enfoque en que tenemos que trabajar juntos y hacer la lucha, no solamente una persona”.

Y tiene razón hasta cierto punto. Si los votantes hispanos tienen interés en este asunto ya sea porque tienen familiares o amigos que no han regularizado su situación, deben involucrarse. Ya se involucraron al aumentar sus cifras en la elección del 2008 y pueden involucrarse otra vez presionando por los cambios que desean o dejándose sentir en las urnas en 2010 y 2012 si esos asuntos no son resueltos satisfactoriamente.