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Juanga y la 187 de Pete Wilson

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Con toda seguridad no fue la mejor de sus composiciones, a juzgar por las pocas menciones al respecto en torno a su amplio repertorio de 1,800 canciones de su autoría. En eso, los especialistas sabrán juzgar mejor. Pero la “Canción 187” de Juan Gabriel coloca al cantante mexicano, fallecido el domingo en Los Ángeles, en otra dimensión: en una incluso más polifacética que en el tema del amor-desamor que tanto agrada a propios y extraños.

Es decir, por si fuera poca su influencia en el ámbito de la lírica popular mexicana –ubicándose sin aspavientos a la altura de cualesquiera otro de los monstruos de la música vernácula latinoamericana–, Juan Gabriel también contribuyó a su manera en la lucha por la reforma migratoria en Estados Unidos con aquel álbum de 1995 titulado El México que se nos fue.

La Proposición 187, una de las más xenófobas de que se tenga memoria para un estado tan hispanizado como California, desataba un rechazo inusitado en contra de una comunidad asentada durante décadas en esa entidad y a la que se sumaban cada vez más nuevos inmigrantes en busca de otra oportunidad en la vida. Así de sencillo, pero así de difícil de entender para los antiinmigrantes.

Pero Juan Gabriel, como muchos otros artistas, no tardó en reaccionar.

Y como inmigrante él mismo con residencia en California se dio a la tarea de producir el álbum mencionado, en el que incluye 10 títulos, como “La herencia”, “Mi bendita tierra” y, por supuesto, “Canción 187”, un mensaje directo a la plana mayor del entonces gobierno de California encabezado por el republicano Pete Wilson, pero asimismo a los propios inmigrantes, a los que conminaba con su canción de algún modo a recrear el mito del eterno retorno a la tierra que los vio nacer.

Eran demasiados los sufrimientos para tan pocos frutos en la lucha por la sobrevivencia; era demasiada la desesperanza para tan pocas promesas en esa última década del siglo que terminaba.

A la postre, la racista Proposición 187 fue derrotada, mientras la “Canción 187” de Juan Gabriel se tarareaba. Y aunque sería demasiado asegurar que su composición fue determinante en ese triunfo pro inmigrante, es al menos justo decir que constituyó un granito de arena en esa batalla tan sufrida, pero tan estoicamente ganada.

Cuánta falta hace un Juanga en los tiempos de Trump.

Canción 187

Alberto Aguilera Valadez
(Juan Gabriel)

Cuando me fui para el norte 
me fui para estar mejor, 
iba en busca de trabajo 
pero oh desilusión. 

Cuando llegué a San Francisco 
nadie me tendió la mano, 
esos norteamericanos 
carecen de amor. 

Luego me fui pa’ Los Ángeles, 
ahí nunca sale el sol; 
es bonito, no lo niego, 
pero hay muchísimo smog. 

Y por si fuera poquito 
tienes otro gran problema: 
tienes que andarte cuidando 
siempre de la inmigración. 

Luego me fui pa’ Arizona 
donde hace un cruel calor, 
ahí cualquiera se muere 
de una deshidratación. 

Luego me fui para Texas 
que es un poquito mejor, 
pero en cualquier parte encuentras 
mucha discriminación. 

Total que no hallé trabajo 
y sin papeles… peor, 
si los que son residentes 
no consiguen, menos yo. 

Mejor me vine para mi tierra 
a mi pueblito Tzin Tzun Tzan, 
he comprendido que en todito 
más bonito es Michoacán. 

Ahora trabajo en el campo, 
trabajo de sol a sol, 
y ahora estoy con mi familia 
y cada vez mucho mejor. 

Adiós, gringos peleoneros, 
buenos pa’ las guerras son, 
ellos creen que dios es blanco 
y es más moreno que yo.