tags: Análisis

Estamos con Astrid

Share This:

En inglés aquí.

Hay pocas historias de las que alguna vez escuchas y te inspiran como estadounidense, como la de Astrid Silva, la DREAMer de Nevada.

Es por ello que nos incomodó mucho el que Donald Trump Jr., quien realizaba un acto de campaña en favor de su padre en Nevada, pidiera que se le deportara. Tan racista el padre como el hijo.

Cuando ella tenía solamente cuatro años, Astrid cruzó el Río Grande en una balsa rústica con su mamá. Las únicas pertenencias de Astrid eran su vestido, su muñeca y su rosario. Dejaron todo y arriesgaron todo con la esperanza de una vida mejor en Estados Unidos.

A los 28 años, Astrid no solamente estaba soñando en grande, sino que la estaba haciendo en grande. En este verano, se convirtió en la segunda inmigrante indocumentada en hablar durante una convención para nominar una candidatura presidencial, al dar un discurso en horario estelar en el DNC.

Astrid tenía todo que perder al presentarse públicamente como indocumentada, pero fue la muerte de su abuela en 2009 lo que la impulsó a dejar a un lado sus miedos. Pues debido a su estatus migratorio, Astrid y sus padres no pudieron asistir al funeral en México y decirle adiós.

Fue la primera vez que veía llorar a su papá, dijo Astrid. Eso fue demasiado para ella, así que ese día empezó el viaje que la llevaría a convertirse en una fuerza importante en el movimiento de los derechos de los inmigrantes.

Pero ahora, Donald Trump Jr. y su papi están dispuestos a desterrar todo aquello que hace grandioso a Estados Unidos, incluyendo a inmigrantes como Astrid. Sobre su deportación, Trump Jr. dijo: “Es una posibilidad… Ella es probablemente una gran dama. Está bien. Lo entiendo. Pero tienes que hacer lo que corresponde”.

No, Junior, tú no entiendes nada. Pero no esperaríamos empatía alguna de alguien que ha vivido una vida llena de privilegios.

Sabemos de qué lado está Astrid: de una sociedad incluyente donde se supone que se te concede dignidad y un trato igualitario sin importar el color de tu piel, el lugar donde naciste o el acento con el que hablas. Por ello se ha ganado nuestro respeto y merece el tuyo.

El hecho es que Astrid trabaja sin cesar todos los días para merecer la ciudadanía que gente como los Trump la dan por asegurada. Durante la primaria republicana, dos de los hijos de Donald Trump ni siquiera votaron por él porque olvidaron registrarse en su estado. Eso no hace grandioso a Estados Unidos, eso se llama negligencia.

Para quienes hemos escuchado la historia de Astrid sabemos que se ha sacrificado para alcanzar el Sueño Americano. ¿Pero qué ha sacrificado alguna vez Donald Trump Jr.? ¿De qué ha tenido miedo? ¿Qué ha hecho por su país?

 Luego de todo un año, ya sabemos muy bien lo que su papi está tratando de hacer. Donald Trump quiere la deportación masiva. Y Donald Trump Jr. dijo que eso incluye a Astrid.

El líder de la minoría en el Senado, Harry Reid —a quien Astrid se refiere de manera afectuosa como su “abuelito”— aplastó a los Trump:

“Ahora Donald Trump Jr. pide la deportación de Astrid. Esto es despreciable. Donald Trump Sr. ha expresado su amor por dictadores como Vladimir Putin. Ha invitado a Rusia a llevar a cabo un ataque cibernético en contra de Estados Unidos. Ha ridiculizado y denunciado públicamente a los padres de un soldado condecorado. Ha ridiculizado a veteranos y a mi amigo, el gran héroe estadounidense, el senador John McCain. Donald Trump no sabe lo que es ser un verdadero estadounidense y estoy seguro de que no aprobaría el examen de ciudadanía si alguna vez tuviera el valor de realizarlo.

“Astrid sabe lo que es ser un estadounidense, más de lo que Trump alguna vez sabrá.

“Y Astrid es una nevadense. La gente que ha sido elegida para representarla debería defenderla de la ignorante y llena de odio petición de Trump de deportarla”.

Reid señaló que ninguno de los republicanos del Congreso de Nevada defendió a Astrid. Hemos recibido palabrería barata sobre los DREAMers por parte de Joe Heck, quien está contendiendo por el Senado. Pero él está con Trump, no con Astrid ni con su familia ni su comunidad.

A Donald Trump Jr.: el senador Reid hace bien en llamarte despreciable. Pero entiende esto: tus palabras de odio, como las de tu padre, movilizarán a nuestra comunidad. Quienes podemos votar lo haremos en noviembre para asegurarnos de que tú y tu padre nunca pongan un pie en la Casa Blanca.

A Astrid: estamos contigo como siempre. Gracias por enseñarnos lo que es ser un estadounidense.