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A tocar la música en otra parte

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19/11/09 a 9:44pm por Rafael Prieto Zartha

Bitácora

En la primavera los edificios de ladrillo rojo del Colegio Meredith, una institución de educación universitaria exclusiva para mujeres de Raleigh, Carolina del Norte, hacen contraste con el colorido de las flores silvestres que se retoñan con en el cambio de estación.

Parece como si la naturaleza y la mano del hombre hubieran dispuesto a su antojo del entorno para pintar una postal nostálgica con el propósito de promover la paz, especialmente si al dibujo se le agrega el hecho de que el estudiantado esté ausente.

Sin embargo, las 650 personas que asistimos al Foro Latino, realizado por la organización El Pueblo, el sábado 6 y el domingo 7 de marzo de 2004, hicimos tanta bulla, que parecía como si las 2.250 alumnas y el personal docente estuvieran en plena actividad.

La comunidad hispana había pasado el trago amargo de perder para los indocumentados la opción de sacar la licencia de conducir y los nubarrones que anticipaban la tormenta anti inmigrante que se desataría después ya se aproximaban.

El ambiente enrarecido no lo amainaba el anuncio del presidente George W. Bush, que en enero, durante su discurso sobre el estado de la Unión, había reiterado su intención de legalizar a los indocumentados.

Para ese tiempo, Lou Dobbs había comenzado su etapa de activismo en la televisión y yo ya había experimentado el infortunio de cruzarme con el segmento Broken Borders, en el que despotricaba de los inmigrantes.

Entre los temas a los que recuerdo había hecho alusión estaban: la oposición al ingreso de estudiantes indocumentados a las universidades de Virginia, el aumento de inmigrantes clandestinos que cruzaban la frontera, los programas de trabajadores huéspedes, la suspensión de emisión de licencias de conducir para indocumentados en California y la posibilidad de aumentar en proporción geométrica los agentes de inmigración.

Como fuentes fidedignas había utilizado, entre otros, a Steven Camarota del restriccionista Centro de Estudios de Inmigración.

Pero en los días previos al Foro Latino, que es el encuentro de organizaciones hispanas de mayor trascendencia en Carolina del Norte, Dobbs había dedicado tiempo a la visita del presidente mexicano Vicente Fox al rancho de Bush en Texas, y a las implicaciones de cualquier acuerdo para regularizar a los “ilegales”.

Durante uno de los almuerzos le hablé a los compañeros de mesa sobre el peligro que representaba Dobbs y la necesidad de reaccionar a sus informes, sin embargo me observaban como si estuviera hablando de un asunto tan lejano como la maternidad del cangrejo.

No habían visto a Dobbs y tal vez sus miradas de desconcierto estaban centradas en mi corbata que se había manchado de sopa cuando me serví mi porción de alimentos.

Yo no me había dado cuenta y ellos muy prudentes no se atrevieron a decírmelo.

Al regresar los platos me percaté de mi accidente y pensé que había perdido el tiempo con mi perorata sobre el presentador de televisión.

Estoy seguro que si el Foro Latino se hubiera desarrollado la semana pasada, todos los comensales con quienes hubiera compartido mesa habrían tenido en la punta de la lengua el nombre de Dobbs.

Siempre he sido un defensor de la libertad de expresión y cuando he estado a cargo de medios de comunicación he procurado que en las tribunas de opinión se incluyan voces que expresen pensamientos diametralmente opuestos a los míos.

No comparto la idea de la censura, porque en carne propia he experimentado la imposición de intereses especiales al fundamento periodístico de informar.

Pero como dijo claramente Roberto Lovato, quien le dio la estocada final a Mr. Independent: la cadena tenía la opción de mantenerlo, Dobbs de seguir sus ataques contra los inmigrantes y la comunidad latina de presionar para que saliera de CNN.

El problema con Dobbs es que su credibilidad y la de la cadena habían quedado en entredicho por la difusión de información errónea. Además, su constante agresión verbal contra a un sector de la población que está inerme fue infame.

Tengo entendido que Alex Nogales y Marta García de la Coalición Nacional Hispana de Medios (NHMC) habían tocado el asunto Dobbs con los ejecutivos de CNN desde hace varios años.

Sin embargo, la cadena no cedió a esos reclamos, en su momento, como tampoco atendió al boicot que le declaró el Instituto Hispano en 2008.

La guinda que le puso al postre para la salida de Dobbs fue el esfuerzo mancomunado de las diferentes campañas -incluyendo la de America’s Voice- que reclamaban que CNN le hiciera honor a su lema del “nombre más confiable en noticias”.

Bien su salida, porque además del impacto para la comunidad, debe ser un respiro para entrañables colegas que trabajan en CNN en español y a quienes siempre se les ha exigido ser objetivos

Hay que celebrar que el hombre se fue con su música para otra parte.

Rafael Prieto Zartha es un periodista y columnista colombiano radicado en Carolina del Norte

Las opiniones expresadas corresponden al autor, Rafael Prieto Zartha, y no reflejan las opiniones de Maribel Hastings ni de America’s Voice